
El lunes por la noche llegó a nuestro país el delantero Paolo Guerrero. A su arribo, el delantero nacional hizo una dura confesión que no habría caído bien en el cuerpo técnico de la selección peruana, pues el ‘Depredador’ aseguró que jugó “infiltrado” ante Chile y se le tuvo que sacar líquido de la rodilla.
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Tras ello, Ricardo Gareca y su comando técnico se reunieron de emergencia en VIDENA para analizar y evaluar estas declaraciones.
En su discurso el ‘Depredador’ involucró en esta decisión al preparador físico y al médico de la selección peruana (Julio Segura). “No saben cómo jugué contra Chile... Horas antes del partido… pueden preguntarle al profesor Néstor Bonillo y al doctor, que me sacaron líquido de la rodilla para poder jugar”, reiteró el goleador con cierta amargura.
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Tras descargar ese episodio amargo, Paolo Guerrero, reconoció que hoy su presente pinta prometedor. “Ahora puedo decir que me siento muy bien de la rodilla y queda empezar a trabajar que es lo más difícil”, dijo con ilusión.