
El letrado Óscar Nieves pasó de ser abogado de la presidenta Dina Boluarte a convertirse en otro presunto corruptor de la justicia, según la Fiscalía. Anoche agentes policiales y fiscales allanaron sus oficinas por estar implicado en una organización criminal gestada en el Ministerio Público. ¿Su imputación? Sobornar a funcionarios de la Fiscalía para archivar al caballazo las investigaciones abiertas en contra de sus patrocinados. Por lo menos, así lo revela el expediente del caso Valkiria XI. En él se aprecia que Nieves pagó dinero al fiscal Marco Huamán, y también a Jaime Villanueva y Miguel Girao, ambos exasesores de la exfiscal de la Nación Patricia Benavides. Todo, por montos de 30 mil dólares. El 23 de enero del 2023 Girao y Huamán se presentaron en la oficina de Villanueva para planear el archivo del caso de lavado de activos que afrontaba el ciudadano Camilo Peirano Blondet, cliente de Nieves. En la reunión acordaron que Villanueva aproveche su relación con Rafael Vela Barba, coordinador de las Fiscalías de Lavado de Activos, para traerse abajo la indagación. Villanueva se contactó con Vela Barba y preguntó por el estado del caso. En respuesta le dijo que iba a consultarlo, pero para que se eviten “sospechas ilícitas” sugirió que el abogado del investigado pida una reunión formal. Así pasó, pero la cita fue con el fiscal Carlos Puma, a cargo del caso. Luego, se logró el archivamiento de la pesquisa y el premio fue de 20 mil dólares. La mitad para Villanueva y la otra para Girao. Marco Huamán fue el que entregó el dinero. Aparentemente, el funcionario también recibió su tajada. A inicios de julio del 2023, Nieves contactó de nuevo a Villanueva para otro trabajo. Esta vez la tarea era salvar al ciudadano Manuel Luis Altamirano de una investigación por lavado de activos. Al no tener éxito en los fiscales de menor jerarquía, acudió a Patricia Benavides. Y ella lo ayudó. El 21 de julio del 2023 se archivó el caso y Nieves pagó a Villanueva 10 mil dólares. Del monto, Villanueva gastó 8100 dólares en temas personales. Y depositó en su cuenta la diferencia, en una de las oficinas de la calle Capón (Lima).El negocio era difícil de explicar, pero fácil de enseñar. Un suboficial de la Policía Nacional, que fue preparado para combatir el crimen, terminó detenido junto con su esposa, acusados de captar nutrieros para transportar cocaina a Europa. La investigación comenzó el 6 de febrero cuando agentes antidrogas arrestaron a Javier Quispe Gutiérrez luego de pasar uno de los escáneres de un puesto de control en el primer terminal aéreo del país. Llevaba 162 cápsulas con cocaína en el estómago. Al ser interrogado se puso a llorar y denunció que, en realidad, fue embaucado. Ayer martes 23 de abril, dos meses después de investigación, la pareja de esposos fue detenida preliminarmente por personal de la Dirección Antidrogas durante una diligencia presidida por el segundo despacho de la Tercera Fiscalía Provincial Corporativa. El suboficial de segunda de la PNP Iván Góngora Mamani y Elda Mirla Amado Salazar de Góngora eran investigados por el Ministerio Público. Ello fueron sorprendidos cuando dormían, según constataron el fiscal provincial Miguel Velásquez Cabrera y los fiscales adjuntos provinciales Erick Lenin Calderón Claudio y Pako Enrique Grajeda Souza. La intervención fue ejecutada en cumplimiento a la orden judicial de detención preliminar por 15 días, allanamiento y descerraje de su vivienda en el distrito de Carabayllo.