
En medio de la incertidumbre sobre la presidencia de Venezuela tras las elecciones del 9 de enero, la detención de tres peruanos por parte del régimen de Nicolás Maduro ha desatado una ola de preocupación global. Las capturas, que ocurrieron entre septiembre y octubre de 2024, son parte de un patrón en el que el régimen detiene a extranjeros bajo acusaciones de conspiración y terrorismo, lo que ha levantado alarmas sobre la seguridad de estos ciudadanos.
El gobierno argentino ha señalado que estas acciones forman parte de una estrategia del mandatario venezolano, quien podría estar utilizando a los detenidos como herramientas de negociación en caso de que su régimen enfrente una crisis que lo lleve a buscar un escape, similar a la situación del dictador sirio Bashar Al Assad.
Uno de los detenidos, Renzo Huamanchumo Castillo, de 46 años, fue arrestado en Táchira mientras visitaba a la familia de su pareja venezolana. El régimen lo acusa de estar vinculado a grupos mercenarios supuestamente relacionados con la CIA y el CNI de España. Sin embargo, su familia sostiene que estas acusaciones son infundadas y que las imágenes presentadas como evidencia corresponden a su trabajo como guardaespaldas en Estados Unidos.
Patricia Castillo, tía de Renzo, indicó que su sobrino estuvo incomunicado más de 28 días antes de que Diosdado Cabello, ministro del Interior venezolano, anunciara su captura. Desde entonces, no se ha recibido información sobre su estado, lo que intensifica la preocupación de sus seres queridos.
Otro de los detenidos, Cubas Mendoza, de 36 años, desapareció al intentar cruzar la frontera en el estado Apure. Según un mensaje de voz de su pareja, Leidy Diana Angulo, ambos fueron capturados por el SEBIN. La familia de Cubas ha perdido contacto con él y ha solicitado apoyo internacional, pero hasta el momento no hay claridad sobre su paradero ni sobre las razones de su detención.