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El Vaticano pone fin a la familia sodálite tras las denuncias de abusos y designa a un comisario para ejecutar la drástica medida. Golpe de autoridad: El Papa ordena disolver el Sodalicio y todas las organizaciones fundadas por Luis Figari
Monday, 03 Feb 2025 11:18 am
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El Papa Francisco ha tomado una decisión histórica: disolver por completo el Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) y todas las organizaciones vinculadas a su fundador, Luis Fernando Figari, acusado de pederastia y abuso de poder. Así lo anunció el sacerdote español Jordi Bertomeu, enviado especial del Vaticano, durante una homilía en la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, en Lima. La medida afecta no solo al Sodalicio, sino también al Movimiento de Vida Cristiana, la Asociación de María Inmaculada, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación y las Siervas del Plan de Dios.  

Bertomeu, comisario designado para la ejecución de esta orden, explicó que el propio Francisco le delegó la misión el 20 de diciembre de 2024, tras una audiencia privada en el Vaticano. Según el enviado papal, esta decisión no debe interpretarse como un castigo, sino como un acto de justicia y reparación para las víctimas. “El Papa me pidió que escuchara los testimonios de quienes han sufrido y que tomara nota de lo sucedido”, afirmó.  

El Sodalicio de Vida Cristiana, fundado en 1971 por Figari, ha estado envuelto en graves escándalos desde que se hicieron públicas las denuncias de abusos sexuales, psicológicos y de poder cometidos dentro de la organización. En 2017, el Vaticano sancionó a Figari con la prohibición de cualquier contacto con la comunidad sodálite, pero la estructura del grupo se mantuvo intacta hasta ahora. Con esta decisión, la Santa Sede busca cerrar definitivamente un capítulo oscuro en la historia de la Iglesia.  

A pesar de la contundencia de la medida, Bertomeu insistió en que la disolución no debe interpretarse como una condena general a los miembros de estas organizaciones, sino como una necesidad para garantizar un proceso de sanación y reconstrucción. “No es un castigo, es todo lo contrario. Se trata de dar espacio a algo nuevo, donde la verdad y la justicia sean el fundamento”, declaró el sacerdote ante la congregación.  

Las reacciones no se han hecho esperar. Exmiembros del Sodalicio y activistas en defensa de las víctimas han celebrado la decisión como un acto de reparación largamente esperado. Sin embargo, sectores cercanos a la familia sodálite han expresado sorpresa y descontento, cuestionando el alcance de la disolución y el futuro de los laicos que participaban en estas comunidades.  

El Vaticano aún no ha precisado los plazos y detalles logísticos de la disolución, pero la presencia de Bertomeu en el país confirma que el proceso ya está en marcha. Con esta decisión, la Iglesia Católica busca enviar un mensaje claro: la impunidad no tendrá lugar dentro de sus filas, y las estructuras que permitieron el abuso serán erradicadas sin contemplaciones.