
El ministro de Salud, César Vásquez, decidió retirar del cargo a Sonia Delgado, directora de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), en un intento por frenar las críticas en su contra tras la crisis desatada por la distribución de un lote defectuoso de suero fisiológico que ha causado la muerte de al menos cuatro personas.
Durante su presentación en la Comisión de Salud del Congreso, Vásquez anunció la destitución de Delgado, quien había sido designada recientemente en el cargo y cuya permanencia generó cuestionamientos por un presunto conflicto de intereses. Según el ministro, la medida busca garantizar la transparencia en las investigaciones sobre las responsabilidades en esta tragedia.
“En aras de dejar claro que no queremos una sola sombra de duda en la transparencia, le agradezco los servicios a la directora de Digemid y voy a proceder en las próximas horas en designar a un nuevo funcionario”, declaró Vásquez ante los congresistas. La funcionaria destituida estuvo presente durante el anuncio.
Sin embargo, la salida de Delgado no ha sido suficiente para aplacar las exigencias de distintos sectores parlamentarios, que consideran que la responsabilidad política de la crisis recae en el propio ministro. Legisladores de varias bancadas han insistido en su renuncia y evalúan impulsar una moción de interpelación en su contra.
El problema se originó tras la detección de un lote defectuoso de suero fisiológico producido por la empresa Medifarma. Según explicó el ministro, el fallo no se debió a una contaminación del producto, sino a una mala mezcla de los 20 mil litros de suero, lo que generó frascos con concentraciones hasta seis veces superiores a lo permitido, poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
Vásquez, quien pertenece a Alianza para el Progreso (APP), también ha sido cuestionado por haber designado a Delgado en Digemid pese a que ella tenía vínculos con empresas farmacéuticas. Esta situación ha despertado sospechas sobre posibles conflictos de interés dentro del Minsa. Ahora, el ministro busca mantenerse en el cargo mientras el Congreso aumenta la presión en su contra.