
Este jueves 10 de abril, Lima Metropolitana y el Callao enfrentarán una paralización masiva del transporte público. Transportistas formales e informales acatarán un paro nacional en protesta por el alarmante incremento de asesinatos y extorsiones contra choferes. La medida busca exigir al Ejecutivo y Legislativo acciones concretas frente al crimen organizado.
Martín Valeriano, presidente de la Asociación Nacional de Integración de Transportistas (Anitra), confirmó que desde las primeras horas del día se suspenderán las operaciones de más de 20 mil vehículos. Con la adhesión de gremios informales, se estima que el total podría superar las 40 mil unidades. También se han sumado a la protesta trabajadores de construcción civil.
Durante el 2024, más de 15 conductores han sido asesinados en Lima y Callao mientras cumplían su jornada laboral. Empresas como El Rápido, Aquarius y Emiscasa han sido blanco de ataques armados y amenazas por parte de extorsionadores que exigen pagos para permitirles seguir operando. Esta ola de violencia ha encendido las alarmas entre los gremios del transporte.
Julio Campos, vicepresidente de la Alianza Nacional de Transportistas, indicó que el paro incluirá custers, colectivos, taxis y mototaxis. Además, varias asociaciones como AEMUS, AETU y CONET se unirán a la protesta. El objetivo: visibilizar el miedo con el que trabajan día a día y la falta de respuesta del gobierno.
A diferencia de otras jornadas, la protesta de este jueves no incluirá marchas ni bloqueos. Según Héctor Vargas, representante de la Coordinadora de Transporte Urbano, el mensaje será claro: “apagar el carro” y dejar de trabajar. La decisión busca evitar enfrentamientos, pero evidenciar el impacto que tendrá la inacción estatal.
Frente a esta medida, algunas entidades públicas han anunciado tolerancia laboral, mientras que universidades y otras instituciones educativas han comenzado a suspender actividades presenciales. El temor a represalias crece entre transportistas, comerciantes y ciudadanos, quienes exigen al gobierno de Dina Boluarte una solución urgente a la inseguridad.