
El reciente nombramiento de Julio Díaz Zulueta como nuevo ministro del Interior ha generado más dudas que esperanzas entre los peruanos. Según una encuesta nacional de Datum, el 79? la población considera que la situación de inseguridad en el país seguirá igual o empeorará con su gestión.
Del total de consultados, un 46% cree que nada cambiará respecto a la crisis actual, mientras que un 33% teme un agravamiento. Solo un 10% se muestra optimista y considera que la designación podría traducirse en mejoras en la lucha contra la delincuencia.
La encuesta, realizada entre el 4 y el 9 de abril, refleja un profundo escepticismo social frente a la capacidad del nuevo titular del Ministerio del Interior, quien reemplaza a Juan José Santiváñez tras su reciente censura. Díaz ya se desempeñaba como viceministro en esa misma gestión y enfrenta, además, una investigación penal.
Sumado a ello, se le cuestiona por mantener el mismo equipo de confianza de su antecesor, una decisión que, para muchos, demuestra una falta de intención real de reforma dentro del sector. La continuidad de un equipo que ya ha sido criticado debilita aún más su respaldo público.
En paralelo, la aprobación a la presidenta Dina Boluarte se mantiene en un mínimo del 4%, y la del titular del Congreso continúa en caída. Esta combinación de inseguridad y baja credibilidad institucional fortalece el desencanto ciudadano y presiona al Estado a dar respuestas inmediatas.
La población no exige promesas, sino resultados tangibles. Mientras las cifras de criminalidad crecen y la sensación de desprotección se profundiza, el sistema político enfrenta una crisis de confianza que compromete su propia sostenibilidad.