
Jorge Mario Bergoglio, conocido como “el papa del fin del mundo”, fue elegido en 2013 y marcó un pontificado cercano, humilde y reformador. Su entierro está previsto para este sábado en la basílica de Santa María la Mayor, en una ceremonia que reunirá a autoridades de todo el mundo.
Desde la madrugada, la plaza de San Pedro fue testigo de largas filas de creyentes que deseaban rendir homenaje. “Tenía que venir a despedirme de él”, dijo Ana Montoya, una mexicana de 33 años que sostenía un rosario y una cruz. “Era parte de la familia, representaba la Iglesia que todos soñamos”, agregó.
El féretro fue llevado desde su residencia en Santa Marta en una procesión solemne acompañada por cardenales, guardias suizos y oraciones. A su paso, los fieles aplaudieron entre lágrimas. Francisco pidió en vida que su despedida fuera sencilla y sin catafalco, en coherencia con su estilo de vida austero.
Roma se prepara para recibir a miles de personas. Las autoridades ya han instalado barreras, distribuido agua y reforzado la seguridad para garantizar el orden durante los próximos días. Se espera un flujo masivo similar al que se vio tras la muerte de Benedicto XVI en 2022.
El legado del papa Francisco sigue siendo recordado por su mensaje de inclusión, su lucha contra los abusos dentro de la Iglesia y su acercamiento con los más necesitados. Hoy, el mundo católico lo despide con gratitud y profunda emoción.