
En un trágico suceso que sacude a la provincia de Pataz, trece mineros empleados de la empresa R&R, vinculada a Minera Poderosa, fueron encontrados sin vida tras ser secuestrados el pasado 25 de abril. La falta de seguridad en la región ha llevado a la población a vivir con miedo, mientras la delincuencia se apodera de las calles y los campos mineros.
Los cuerpos de las víctimas fueron localizados en socavones de la zona, luego de varios días de búsqueda. A pesar de este hallazgo, la Policía Nacional del Perú (PNP) también reportó la aparición de dos cadáveres adicionales, cuya identidad aún no ha sido confirmada. Este escenario plantea serias interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para proteger a los trabajadores en una región marcada por la violencia.
Minera Poderosa, en un comunicado oficial, expresó su descontento por la situación, enfatizando que el secuestro fue perpetrado por mineros ilegales y criminales que operan con impunidad. La empresa subrayó que este ataque ocurre en un contexto de estado de emergencia declarado por el Gobierno, lo que hace aún más grave la inacción de las fuerzas del orden.
La compañía también criticó la movilización de más de 800 efectivos policiales en un operativo reciente que, según ellos, no logró abordar adecuadamente la problemática de la minería ilegal en Pataz. "Es alarmante que, a pesar de la presencia de un gran contingente policial y militar, no se haya logrado prevenir estos actos delictivos", manifestaron desde la empresa.
Mientras tanto, medios locales han comenzado a corroborar la identidad de al menos ocho de los trece mineros secuestrados, lo que añade un rostro humano a esta tragedia. La comunidad sigue exigiendo respuestas y acciones concretas por parte de las autoridades para garantizar la seguridad de los trabajadores y frenar el avance de la delincuencia en la región.