
El precio de la pota ha alcanzado un nivel insólito en el terminal pesquero de Villa María del Triunfo, en Lima. Durante la última semana, este popular marisco se ha estado comercializando a tan solo S/2.50 por kilo, un valor que no se veía desde hace varios años. La abrupta caída ha generado tanto entusiasmo entre los consumidores como preocupación entre los comerciantes.
Este fenómeno se produce en el contexto de celebraciones como el Día del Ceviche y el Día de San Pedro y San Pablo, fechas que históricamente impulsan el consumo de productos marinos en el país. No obstante, lejos de elevar los precios, la elevada cantidad de pota desembarcada ha generado una inesperada sobreoferta, obligando a los vendedores a reducir sus precios de manera drástica.
“El precio está bajísimo, la pota parece casi regalada. Está viniendo demasiada y no se abastece la demanda a ese ritmo”, comentó uno de los comerciantes del terminal. A pesar del incremento en compradores, muchos temen que no logren vender todo el producto antes de que se deteriore, debido a su naturaleza perecible.
La pota, además de ser un ingrediente fundamental en la gastronomía nacional, representa una fuente de ingresos vital para cientos de pescadores artesanales. Con el desplome de su precio, se encienden las alarmas sobre el impacto que esta situación pueda tener en la cadena productiva pesquera y la sostenibilidad del negocio.
Especialistas señalan que la caída podría estar relacionada con factores climáticos que han favorecido la abundancia de este recurso, sumado a una falta de regulación temporal en los volúmenes de pesca. “Es necesario equilibrar la oferta con mecanismos de almacenamiento o exportación rápida para evitar afectaciones económicas mayores”, indicó un representante del gremio pesquero.
En tanto, el Ministerio de la Producción aún no se ha pronunciado sobre medidas específicas para atender la situación. Por ahora, los consumidores siguen aprovechando la oferta, mientras los comerciantes urgen por soluciones que les permitan proteger sus ingresos sin que el marisco termine como desperdicio.