
La caída de aproximadamente 50 contenedores desde un buque de bandera taiwanesa, ocurrida el pasado sábado 2 de agosto cerca del puerto del Callao, ha originado una singular actividad comercial en el muelle de Ancón. Dos días después del incidente, pescadores artesanales de la zona recuperaron un contenedor que flotaba a unos 40 kilómetros del lugar del accidente y, utilizando sierras y herramientas manuales, lograron abrirlo en medio del mar.
Dentro del contenedor, encontraron decenas de lavadoras eléctricas, algunas en mal estado y otras aparentemente operativas, además de una variada gama de productos para el hogar. Sin perder tiempo, los pescadores trasladaron los electrodomésticos y artículos a sus embarcaciones y los llevaron hasta el muelle de Ancón, donde rápidamente se organizó una especie de feria improvisada. Lavadoras, mangueras, toallitas húmedas, almohadas, pañitos y hasta artículos para Halloween fueron ofrecidos y vendidos a la multitud que acudió atraída por la novedad y los bajos precios.