
El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, sorprendió este fin de semana al confirmar que evalúa dejar el cargo en menos de un mes para iniciar oficialmente su campaña presidencial. Según adelantó, el 12 o 13 de octubre, fechas límite establecidas por la ley electoral, anunciará su decisión final.
El líder de Renovación Popular reapareció tras una gira internacional por Europa y Estados Unidos, donde sostuvo diversas reuniones que, según dijo, le han servido para fortalecer su visión de país. En ese contexto, reafirmó que el futuro de su gestión municipal quedará supeditado a su eventual candidatura presidencial.
La salida de López Aliaga abriría un nuevo escenario político en la capital, ya que Lima quedaría bajo la administración de un sucesor, mientras el actual alcalde concentra sus esfuerzos en la contienda de 2026. Este movimiento alimenta el debate sobre si realmente se priorizó la ciudad o si la gestión municipal fue un trampolín electoral.
Analistas políticos sostienen que el anuncio del burgomaestre responde a la necesidad de capitalizar su presencia en las encuestas, donde lidera la intención de voto con un estrecho margen frente a sus principales rivales. Sin embargo, advierten que su salida podría generar críticas por abandonar el cargo antes de culminar el mandato para el que fue elegido.
De confirmarse su renuncia en octubre, López Aliaga se convertirá en el primer alcalde capitalino en dejar Palacio Municipal con miras a ocupar Palacio de Gobierno. Su jugada podría redefinir la campaña presidencial, consolidando su figura en la derecha, pero también abriendo flancos por su cuestionada gestión en la ciudad.