
Más de un centenar de viviendas quedaron reducidas a cenizas en Pamplona Alta, San Juan de Miraflores, tras el incendio que arrasó con toda una zona vulnerable de la capital. Las familias afectadas, que suman más de 80, han pasado la noche entre el humo, las carpas improvisadas y la incertidumbre sobre su futuro.
En medio de la emergencia, el teniente alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, informó que el terreno siniestrado pertenece al Ministerio de Educación (Minedu) y adelantó que la comuna limeña evalúa reubicar a las familias para iniciar la construcción de un complejo educativo. “Este espacio tiene un propósito público y vamos a buscar alternativas seguras para las familias damnificadas”, señaló el funcionario.
La declaración ha generado malestar entre los vecinos, quienes temen ser desalojados sin una solución habitacional inmediata. “Nos hemos quedado sin nada y ahora nos dicen que ni siquiera podremos volver a levantar nuestras casitas”, expresó una de las afectadas mientras intentaba recuperar lo poco que quedó entre los escombros.
Durante la mañana, decenas de damnificados ingresaron al área calcinada para rescatar pertenencias y materiales reciclables. Brigadas del Cuerpo General de Bomberos, Defensa Civil y Serenazgo de Lima continúan en la zona coordinando la instalación de albergues temporales y la entrega de ayuda humanitaria.
El incendio se habría originado por un cortocircuito en una vivienda precaria, pero las causas aún son materia de investigación. Mientras tanto, organizaciones vecinales y grupos solidarios han iniciado campañas de donación de alimentos, ropa y agua para los afectados.
A pesar de los anuncios del municipio, los pobladores exigen que no se les desplace sin garantías claras y piden que el Estado los incluya en un plan formal de reubicación. “No queremos que el incendio sea la excusa para sacarnos”, advirtieron los vecinos, quienes aseguran que seguirán en el lugar hasta obtener una respuesta definitiva.