
Los principales gremios transportistas en Lima y Callao anunciaron que no han confirmado un paro para el martes 25 de noviembre, en medio de las amenazas previas por los ataques a sus unidades. Sus dirigentes explicaron que todo dependerá de lo que ocurra en las próximas mesas de diálogo con el Ejecutivo.
Durante los recientes días, las organizaciones formales habían advertido nuevamente sobre un posible cese de actividades de 48 horas si no se adoptaban medidas concretas para proteger a los choferes. Sin embargo, aseguraron que la paralización no será automática ni inmediata, sino condicionada.
Martín Ojeda, uno de los líderes sindicales, sostuvo que el futuro paro solo se activará si en las conversaciones con el Gobierno no se garantizan mayores operativos policiales y una estrategia clara contra las mafias que extorsionan. Su mensaje apunta a frustrar una protesta sin compromisos reales.
Otra fuente del sector dijo que también se evaluará la “evolución de los hechos violentos” en los próximos días. Para algunos transportistas, un nuevo atentado podría activar la medida anunciada, pero por ahora prefieren aguardar. “No vamos a disparar sin tener el blanco claro”, agregó uno de los delegados.
Mientras tanto, los usuarios del transporte urbano se mantienen en alerta. El temor por una paralización afecta la planificación diaria, especialmente para quienes dependen del bus para ir al trabajo o a sus estudios. Las incertidumbres aumentan en una ciudad donde varias rutas ya han sufrido interrupciones por inseguridad.
Por su parte, el Ministerio del Interior y la PNP han anunciado que mantendrán el monitoreo y reforzarán la presencia policial en rutas vulnerables. Queda por ver si estos anuncios serán suficientes para disuadir un paro o si los transportistas decidirán activar su amenaza.