
La más reciente encuesta nacional de CPI sobre intención de voto presidencial muestra que un candidato mantiene el liderazgo en las preferencias electorales, registrando un leve crecimiento en comparación con la medición de diciembre. El resultado confirma una tendencia sostenida, aunque aún lejos de consolidar una ventaja decisiva de cara a las Elecciones Generales 2026.
De acuerdo con el estudio, el aspirante que encabeza el sondeo alcanzó un porcentaje superior al obtenido en diciembre, cuando registró 12.5%. Este incremento se produce en un contexto político marcado por la fragmentación del voto y la ausencia de una figura que logre capitalizar mayoritariamente el respaldo ciudadano.
Sin embargo, el dato más relevante del estudio no está únicamente en quién lidera, sino en el alto nivel de indecisión electoral. Casi la mitad de los encuestados declaró no haber decidido aún por quién votará o manifestó su intención de emitir un voto en blanco, lo que mantiene el escenario completamente abierto.
Este panorama refleja el desgaste de la clase política, así como la falta de propuestas claras que conecten con las principales preocupaciones de la ciudadanía, como la inseguridad, la crisis económica y la desconfianza institucional. Analistas coinciden en que este segmento indeciso será clave en los próximos meses de campaña.
En ese sentido, los especialistas advierten que el liderazgo actual es frágil y reversible, ya que cualquier error político, escándalo o una campaña efectiva de otros candidatos podría alterar rápidamente el tablero electoral. El alto porcentaje de electores sin definición convierte a esta elección en una de las más impredecibles de los últimos años.
Con varios meses aún por delante antes de los comicios, la encuesta de CPI confirma que no hay un ganador asegurado y que la carrera presidencial recién empieza, con un electorado atento, crítico y todavía dispuesto a cambiar de decisión.