
La inseguridad en el transporte público ha alcanzado niveles alarmantes. Según un reciente informe del Ministerio Público, cada tres días se registra un ataque contra buses, combis o cústers en Lima y Callao, principalmente vinculados a redes de extorsión que operan con violencia creciente y total impunidad.
El reporte fiscal detalla que entre los años 2024 y 2025 se contabilizaron al menos 125 atentados, los cuales dejaron un saldo de 169 víctimas, entre conductores, cobradores y pasajeros. Los ataques incluyen disparos contra unidades en circulación, amenazas armadas, explosivos artesanales y asesinatos selectivos.
Las zonas más afectadas son distritos altamente poblados como San Juan de Lurigancho, Comas, San Martín de Porres, Ate, Villa El Salvador y el Callao, donde el transporte informal y formal conviven bajo el constante asedio de organizaciones criminales que exigen pagos diarios o semanales para permitir la circulación de las unidades.
De acuerdo con la Fiscalía, la mayoría de los atentados se producen en horario nocturno y de madrugada, franjas en las que disminuye la presencia policial y los conductores se encuentran más expuestos. Esta modalidad busca sembrar miedo no solo entre las empresas de transporte, sino también entre los usuarios.
El informe se conoce a pocos días de la anunciada presentación del Plan Nacional de Seguridad, lo que ha generado cuestionamientos sobre la capacidad real del Estado para frenar el avance de la extorsión. Gremios de transportistas advierten que muchos ataques no se denuncian por temor a represalias.
Especialistas en seguridad señalan que la violencia contra el transporte público no solo afecta la movilidad urbana, sino que pone en riesgo directo la vida de miles de pasajeros cada día, consolidando a la extorsión como uno de los delitos más graves y desafiantes para las autoridades.
Mientras tanto, conductores y cobradores continúan trabajando bajo amenaza constante, esperando que las promesas oficiales se traduzcan en acciones concretas y resultados visibles, antes de que la cifra de víctimas siga aumentando.