
La crisis energética comenzó a impactar directamente en el transporte urbano y miles de ciudadanos vienen denunciando el aumento repentino del precio de los pasajes en buses, colectivos y mototaxis en distintos distritos del país.
Durante recorridos realizados en varias zonas de Lima, pasajeros comprobaron que los conductores aplican nuevas tarifas sin previo aviso, generando reclamos y discusiones en paraderos y dentro de las unidades. Muchos usuarios aseguran que el incremento ocurre incluso en trayectos cortos.
Transportistas justifican la subida señalando el encarecimiento del combustible tras la escasez de gas natural vehicular (GNV), situación que obligó a numerosos vehículos a migrar hacia gasolina y diésel, cuyos precios son más elevados.
Sin embargo, los pasajeros consideran que existe abuso, ya que no todos los aumentos estarían regulados ni anunciados oficialmente. Algunos usuarios afirman que el costo del pasaje varía según la hora o la demanda, afectando principalmente a trabajadores y estudiantes.
Especialistas advierten que, mientras continúe la incertidumbre energética y el alza de combustibles, el transporte informal será el primero en trasladar los costos al ciudadano, lo que podría generar mayor presión sobre el costo de vida en las próximas semanas.
Ante las quejas, autoridades evalúan acciones de fiscalización para evitar cobros excesivos, aunque usuarios exigen medidas inmediatas que frenen los incrementos y garanticen tarifas justas en medio de la actual crisis.