
El ahora excanciller Hugo De Zela presentó su renuncia en medio de una creciente crisis dentro del Gobierno, marcada por desacuerdos en torno a la compra de aviones de combate F-16 a Estados Unidos.
La decisión del presidente José María Balcázar de postergar esta adquisición, valorizada en aproximadamente 3.500 millones de dólares, habría generado fuertes tensiones al interior del Ejecutivo, especialmente en el sector Defensa.
Fuentes cercanas al Gobierno señalan que esta medida no solo provocó la salida del canciller, sino que también habría impactado en otros altos funcionarios, como el extitular del Ministerio de Defensa, Carlos Díaz.
La compra de los F-16 había sido presentada como una inversión clave para reforzar la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, su postergación abrió un debate sobre prioridades económicas y el uso de recursos públicos.
Este episodio evidencia fisuras dentro del gabinete y deja al descubierto un escenario político tenso, donde decisiones estratégicas terminan desencadenando cambios en los más altos niveles del Gobierno.