
Estados Unidos prepara una medida que podría afectar a hasta 200 mil extranjeros con visas B1/B2, utilizadas principalmente para viajes de turismo y negocios. La decisión apunta a quienes ingresaron legalmente al país con este documento y posteriormente solicitaron asilo.
La revisión se concentra en personas que habrían utilizado una visa temporal y luego iniciaron un procedimiento para permanecer en Estados Unidos bajo protección migratoria. Las autoridades buscan determinar si las condiciones bajo las cuales obtuvieron o utilizaron sus visas corresponden con el propósito declarado inicialmente.
La posible revocación ha generado preocupación entre los extranjeros que actualmente mantienen solicitudes de asilo pendientes. Sin embargo, perder una visa no significa automáticamente que una persona será deportada, ya que su situación dependerá del proceso migratorio que mantenga y de las decisiones que adopten las autoridades en cada caso.
Las visas B1/B2 permiten realizar determinadas actividades de negocios o ingresar temporalmente como turista, pero no otorgan residencia permanente. Por ello, cualquier cambio posterior en la situación migratoria puede quedar sujeto a revisión de las autoridades estadounidenses.
Otra de las principales dudas es qué ocurrirá con quienes salgan de Estados Unidos mientras mantienen un proceso pendiente. Una visa revocada podría impedirles utilizar nuevamente ese documento para ingresar al país, por lo que los especialistas recomiendan revisar cada situación antes de realizar viajes internacionales.
La medida abre así un nuevo frente en la política migratoria estadounidense. Hasta 200 mil visas podrían quedar bajo revisión o ser revocadas, mientras miles de extranjeros esperan conocer cómo afectará la decisión a sus solicitudes de asilo y a su posibilidad de permanecer o volver a ingresar a Estados Unidos.