
La diputada Catherin Palomino Casavilca, representante de Huancavelica por Juntos por el Perú, quedó bajo cuestionamiento luego de que se difundieran chats internos de su despacho en los que trabajadores coordinaban asumir gastos relacionados con la decoración y funcionamiento de su oficina.
Las conversaciones pertenecen a un grupo de WhatsApp denominado “Ayudas y gastos – despacho”, integrado por miembros del equipo parlamentario. Según la investigación difundida por El Foco, los trabajadores discutían cómo financiar determinados pedidos utilizando aportes propios.
Entre los gastos mencionados aparecen tres cuadros para la oficina, con imágenes de Túpac Amaru, José Carlos Mariátegui y de la propia diputada. También se habló de tarjetas de presentación, otros cuadros para Huancavelica, un mural de madera, charqui y bebidas para actividades de representación.
Uno de los mensajes difundidos señala que el apoyo debía realizarse “proporcional a lo que percibimos mensualmente”, expresión que ha generado dudas sobre si los trabajadores estaban siendo organizados para cubrir con sus remuneraciones gastos vinculados al despacho.
Catherin Palomino rechazó haber solicitado aportes económicos a su personal. Según su versión, únicamente pidió a una trabajadora que cotizara el precio de los cuadros porque ella misma pensaba asumir el costo. También afirmó que desconocía la existencia del grupo de WhatsApp donde se realizaban esas coordinaciones.
La parlamentaria también negó que sus trabajadores hayan tenido que pagar alimentos u otros productos solicitados para sus actividades. Tras conocer la publicación de los chats, aseguró que pidió explicaciones a integrantes de su equipo sobre las coordinaciones realizadas.
Por ahora, los mensajes muestran coordinaciones internas entre trabajadores, pero no prueban por sí solos que Palomino haya ordenado directamente que se descontara o entregara parte de sus sueldos. Esa diferencia será clave si el caso llega a ser evaluado por instancias parlamentarias o fiscales.
La controversia abre un nuevo frente para la diputada y coloca bajo atención la forma en que se financian determinados gastos de los despachos congresales. El punto central será establecer si los aportes fueron voluntarios, si existió presión sobre los trabajadores y quién dispuso finalmente que esos gastos fueran asumidos por el personal.