redaccion Limay
LIMAY.PE
Lima, 22 de January de 2026
Actualizado el 22/01/2026 11:18:39 am
La crisis política alrededor del denominado “Chifagate” se profundiza. Tras la presentación del presidente José Jerí ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, parlamentarios de diversas bancadas expresaron su insatisfacción con las explicaciones brindadas, cuestionando la falta de transparencia en sus reuniones no registradas con empresarios chinos, en especial con Zhihua Yang.
Varios legisladores coincidieron en que la exposición del mandatario generó más interrogantes que certezas, especialmente por las contradicciones detectadas respecto a la naturaleza, frecuencia y finalidad de los encuentros sostenidos fuera de los canales oficiales. Para algunos congresistas, el problema no radica solo en la legalidad de las reuniones, sino en el impacto político e institucional que estas generan en un contexto preelectoral.
En paralelo, el descontento en el Parlamento se tradujo en acciones concretas. Ya se han presentado mociones de censura contra José Jerí, mientras otros grupos parlamentarios iniciaron la recolección de firmas para convocar a un pleno extraordinario que permita debatir su permanencia en el cargo. La posibilidad de que el caso pase del ámbito investigativo al político se vuelve cada vez más cercana.
Desde sectores críticos, se advierte que la reiteración de reuniones informales, sumada a versiones cambiantes del Ejecutivo, erosiona la confianza pública y debilita la imagen presidencial. En contraste, algunos legisladores sostienen que corresponde esperar el resultado de las investigaciones antes de adoptar medidas extremas que puedan profundizar la inestabilidad política del país.
El escenario se torna aún más complejo considerando la cercanía de las Elecciones Generales 2026, un factor que, según analistas, eleva la sensibilidad política de cualquier decisión que involucre al jefe de Estado. La posibilidad de una censura o de un debate en el pleno no solo pondría en jaque a José Jerí, sino que podría reconfigurar el equilibrio de poder en el Congreso.
Mientras tanto, el “Chifagate” dejó de ser un episodio aislado para convertirse en uno de los principales focos de tensión política del momento. En las próximas horas, el Parlamento deberá definir si el caso se mantiene en el terreno de la fiscalización o si da paso a una decisión que podría marcar un nuevo giro en la ya convulsionada escena política nacional.