redaccion Limay
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Lima, 05 de January de 2026
Actualizado el 05/01/2026 11:33:45 am
Nicolás Maduro llegó este lunes al tribunal federal del distrito sur de Nueva York para su primera comparecencia judicial ante la justicia estadounidense, apenas dos días después de haber sido capturado en Caracas durante un operativo militar ejecutado por el Ejército de Estados Unidos en la madrugada del sábado.
El exmandatario venezolano arribó escoltado junto a su esposa, Cilia Flores, y fue puesto a disposición de un juez federal al mediodía, hora local. La escena marca un punto de quiebre en la crisis venezolana y representa el golpe más contundente contra el chavismo desde su llegada al poder hace más de dos décadas.
El caso quedó bajo la supervisión del juez Alvin K. Hellerstein, magistrado del sistema federal estadounidense, a quien el presidente Donald Trump describió como “muy respetado y firme frente al crimen organizado”. La causa judicial incluye cargos por narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de drogas y vínculos con organizaciones criminales transnacionales.
Según fuentes del entorno judicial, la acusación sostiene que Maduro habría utilizado estructuras del Estado venezolano para facilitar el envío de grandes cargamentos de droga hacia Estados Unidos y otros países, convirtiendo al régimen en una plataforma criminal con protección institucional.
En paralelo, el presidente Trump aseguró que Delcy Rodríguez, una de las figuras clave del chavismo, estaría colaborando con las autoridades estadounidenses en el marco de un proceso de transición política en Venezuela. Esta cooperación, de confirmarse, podría acelerar nuevas revelaciones y ampliar el alcance del caso judicial.
La comparecencia de Maduro en Nueva York no solo tiene implicancias legales, sino también políticas y geopolíticas. Mientras Washington refuerza su narrativa de lucha contra el narcotráfico y las dictaduras, el futuro del poder en Venezuela queda envuelto en una incertidumbre sin precedentes.