Redacción Limay
LIMAY.PE
Lima, 20 de December de 2024
Actualizado el 20/12/2024 08:41:30 am
La presidenta de la República, Dina Boluarte, generó sorpresa y polémica al parafrasear una expresión atribuida a Jesús durante su crucifixión en su natal Chalhuanca, Apurímac. En un discurso dirigido a sus paisanos, arremetió contra “las personas allá en Lima” por la baja popularidad que ha tenido este año 2024, que concluye con su aprobación en un 3%, la más baja registrada para un jefe de Estado en la historia del Perú.
En un contexto de descontento generalizado, Boluarte decidió responder a las críticas citando el Evangelio de Lucas: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, una muestra de su intento de justificar el rechazo extendido a su gestión.
Desde que asumió el poder en diciembre de 2022, la aprobación de Boluarte no ha superado el 20% y ha estado marcada por múltiples escándalos y crisis de confianza. Entre los factores que han deteriorado su popularidad se encuentran el asesinato de manifestantes críticos a su gobierno, la polémica participación de su hermano en el gobierno, la fuga de su exaliado Vladimir Cerrón y la incapacidad para enfrentar la ola de delincuencia.
En diciembre de 2023, por primera vez, la aprobación a Dina Boluarte cayó a cifras de un solo dígito. Durante el trimestre siguiente, su respaldo se mantuvo cerca del 10%, pero desde abril ha habido un descenso continuo en su popularidad. En octubre, la desaprobación alcanzó un récord del 92%, cifra que según Datum Internacional aumentó al 94%.
El 3?aprobación equivale a más de un millón de personas, reflejando un descontento extendido y uniforme en todo el país. La última encuesta mostró que la desaprobación hacia su gestión supera el 90% en todos los niveles socioeconómicos y grupos etarios, con el nivel socioeconómico E y la región del oriente del país registrando la mayor desaprobación, alcanzando hasta el 96%.
Este patrón consistente de rechazo sugiere una crisis significativa de imagen para el gobierno actual, una situación difícil de mitigar dada la uniformidad y alcance del descontento.