Augusto Tarazona: “El manejo de la epidemia es absolutamente inadecuado y se está dejando que haga su evolución natural"

El presidente de Salud Pública del Colegio Médico del Perú critica al Gobierno por priorizar solo la llegada de las vacunas contra el COVID-19 y no aplicar una política de prevención


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Guillermo Oshiro

LIMAY.PE

Lima, 07 de marzo de 2021

Actualizado el 08/03/2021 09:00:26 am

Con el levantamiento de la cuarentena, la erradicación del COVID-19 en el Perú está en manos de las vacunas, señaló el presidente de Salud Pública del Colegio Médico del Perú, Augusto Tarazona. El epidemiólogo criticó al Gobierno por no priorizar la prevención de contagios y permitir que las muertes sigan siendo solo estadísticas que no se deben lamentar. Además, explicó que tanto este año como el anterior realizaron recomendaciones de un confinamiento focalizado mucho más efectivo, pero jamás se los escuchó.

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¿Levantar la cuarentena ha sido un error del Gobierno?

Claro, el Colegio Médico ha considerado que el levantamiento de la cuarentena va acompañado de otras flexibilidades, como las restricciones de aforo, la movilización urbana, interurbana, interregional y todo ello apunta a que tenemos una situación de flexibilidad máxima para que las personas puedan aglomerarse, puedan disminuir el distanciamiento físico. Esa situación se da en un escenario epidemiológico de alta transmisibilidad. Los indicadores de la tasa de incidencia, los casos nuevos, la tasa de mortalidad, la tasa de positividad de las pruebas, todas ellas nos hablan de que estamos todavía en el pico de la epidemia. Es cierto que en estos días pareciera que estuviéramos entrando a una fase de meseta, pero es una fase de meseta en el pico más alto de la epidemia. Entonces, si tenemos todos los indicadores epidemiológicos bastante elevados y anulamos las restricciones, entonces estamos diciendo a las personas: ‘Cuídate tú por tu cuenta que el Estado ya no va a hacer más cosas por ti’. Consideramos que el mensaje del Estado es ese, que cada uno se salva como puede.

¿Es evidente que la postura del Gobierno es priorizar el tema económico con estas medidas?

Definitivamente el poder económico ha empujado a que se apertura todos los sectores, incluidas las actividades de alta transmisibilidad del virus. Entonces, el poder económico del país ha empujado que se dejen de lado las restricciones que deberían seguir porque estamos en la parte más alta de la epidemia.

El mensaje es que ya llegamos al pico y la curva por fin está descendiendo…

En los últimos días se ha visto un descenso, eso es cierto, pero es un ligero descenso. Hemos doblado la curva, puede ser cierto, pero la estamos doblando en la parte más alta de la curva epidémica. Aún si fuera cierto que ya se llegó al punto máximo de la ola que empieza a bajar, seguimos en la parte alta. Idealmente, los criterios epidemiológicos y la propia Organización Mundial de la Salud, dentro de los manuales instructivos y directivas de control de epidemias, señalan que las restricciones se deben levantar cuando la ola epidémica haya disminuido, haya caído, porque se podría levantar las restricciones a riesgo de una siguiente ola. En Europa ya están en la cuarta ola. España ha vuelto a rebrotar con 17 mil casos en un día. Entonces, aún con el riesgo de una nueva ola, se podría levantar las restricciones cuando la ola haya caído, no en la parte más alta. Eso es irracional.

¿Qué podemos esperar entonces?

Qué se avizora: varias semanas con los mismos números, similares en el número de casos, pero la mortalidad va a seguir manteniéndose en los niveles que tenemos. La mortalidad registrada por el Ministerio de Salud es una proporción del 25%, aproximadamente, del total de fallecidos que registra el Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef). Qué significa eso. Que hay muchos más muertos de los que se reportan diariamente. Se dice que hay 150, 180, 200 fallecidos por COVID. Eso es cierto, pero tenemos otro tanto de fallecidos por COVID que no se ha logrado registrar porque no llegaron al hospital, porque no les dieron el certificado de defunciones ese día, etc. O muertes por otras enfermedades que no se pueden atender en los hospitales porque están saturados atendiendo COVID. Entonces, lo que hay que comprender es el efecto de la epidemia que mata personas no solo con COVID, sino también con otras enfermedades. Es un efecto colateral.

Desde su perspectiva, ¿la cuarentena ha sido muy flexible en todo este tiempo, no ha servido de mucho?

El año pasado, como ahora, enviamos una carta solicitando que se haga una cuarentena de alta focalización. Significa focalizar las regiones, que lo llegaron a hacer después de mucha insistencia. Que focalicen las regiones de mayor transmisibilidad, de mayor foco epidémico. Una vez focalizada las regiones, se va por las provincias. Eso en la última cuarentena lo hablaron. Una vez hecho eso se pasa a los distritos y dentro de los distritos de ciudades grandes como Lima, focalizar los eventos y área de alta propagación del virus y hacer las intervenciones integrales en esos ambientes, en esos lugares. Eso permite dos cosas: primero, que es más efectiva, porque tú coges el área donde se está transmitiendo el mayor porcentaje del virus. Si controlas ahí, puedes controlar la transmisión del virus en esa área territorial. Por otro lado, si focalizas las áreas de mayor propagación, entonces las áreas que no tienen mucha propagación las dejas un tanto sueltas y permites que la economía fluya, funcione. Esto es dinámico. Una intervención debería durar entre 10 a 14 días en determinadas áreas, eventos o actividades. Esa intervención de una duración determinada, se puede ir pasando a otra, dinámicamente. Ese tipo de intervención focalizada no es un invento, no es nada nuevo. Esta es una intervención de control de epidemias que ya se ha practicado en muchas oportunidades, en muchos países y que se viene realizando en países donde hay rebrotes y olas y más olas.

¿Quiere decir que esa cuarentena focalizada debió hacerse desde un principio y es la recomendaba en todo el mundo?

Sí, la sistematización de la experiencia del control de esta epidemia de todo este año en diversos países ya ha generado algunos criterios. Por ejemplo: determinar áreas donde se caracteriza una epidemia por brotes epidémicos. Un segundo grupo de áreas, regiones o países donde existe transmisión comunitaria controlada. El primero está relacionado a países asiáticos, el segundo a países europeos. Y un tercer escenario es la epidemia de transmisión comunitaria no controlada, como es nuestro caso. Producto de esa caracterización, sistematizando las experiencias, se ha encontrado que las más beneficiosas para el control son las altamente focalizadas. Es decir, una focalización al detalle. Porque vas a necesitar menos recursos para intervenir la cuarta, quinta, sexta parte de un distrito antes que cubrir una región entera. Y esto permite que la ayuda social, económica, alimentaria a la población que está en la focalización se le pueda dar, es más fácil porque es menos gente, es más pequeña. En nuestro caso tenemos algunas experiencias. El ejemplo más claro es la epidemia de difteria. Ese brote estaba en La Victoria, me parece. Los interventores, la brigada de control de epidemia cercaron 14 cuadras a la redonda. Y casa por casa, familia por familia, fueron a buscar casos de difteria. Encontraron como siete u ocho casos. Se hizo el tratamiento, control y ahí quedó la epidemia. Esa es la experiencia de la focalización de la epidemia. Algo similar tendría que hacerse en estas circunstancias. Identificar las áreas de eventos de alta propagación del virus.

Pero eso no está en mente del Gobierno...

Levantan la cuarentena, flexibilizan las medidas de prevención y control. A cambio de eso, nada. Esperábamos que se haga estás intervenciones y que se haga seguimiento de los casos en las intervenciones más puntuales, pero nada. Me parece que están pensando más en la vacuna, pero sabemos que la vacunación, en el mejor de los casos, terminará a fin de año. Ahí ya podríamos tener cierto nivel de alivio, mientras tanto con que se vacune un porcentaje pequeño de la población no va a significar un alivio, siempre vamos a tener el riesgo de que rebrote la epidemia.

¿Considera que el Gobierno está utilizando la vacuna y ahora la importación del oxígeno medicinal para maquillar el tema y no afrontar debidamente la pandemia?

Algo así. Están apostando a la vacuna. En este momento eso es absolutamente secundario. En este momento necesitamos prevención para que no haya más contagiados. Si seguimos teniendo miles de contagios diarios, una parte de ellos terminará en el hospital, y en el hospital no entra ni una aguja, sobre todo las camas UCI. Qué prefiere la gente. Quedarse en su casa, cuidar a su paciente, comprar su oxígeno y ahí vienen los problemas de fallecimiento.

Estando en una meseta, como dice, ¿las elecciones se convierten en una fecha complicada por posibles contagios?

Hay ese riesgo. El 70% las personas que se alistaban para viajes interprovinciales fuera de Lima han dado positivo. Si esto es cierto, imagínate la cantidad de contagiados dentro de los buses y cuando llegan a su población para las elecciones. Se está repitiendo la experiencia del año pasado. Lima se cerró, estuvo en aislamiento. Y cuando se abrió te acordarás de los caminantes que se iban a pie y luego abrieron los buses y llevaron el virus a todo el país. Pareciera que se va a repetir la historia.

No hemos aprendido nada de la primera ola, entonces.

No se ha aprendido nada, se siguen cometiendo los mismos errores.

Incluso esta última cuarentena fue mucho más flexible.

Efectivamente, mucho más flexible, porque la propia población está cansada, no hay resultados y ya no hace caso. Pero lo cierto es que no hay un liderazgo, una direccionalidad del manejo de la epidemia. El manejo de la epidemia es absolutamente inadecuado y se está dejando, esta es otra conclusión que tenemos, que la epidemia haga su curso natural, su evolución natural. Toda epidemia, y cualquier virus o bacteria, aparece, crece hasta un punto y solito baja, intervengas o no intervengas. Hace una curva, como una campana, sube y luego baja. Obviamente esa curva natural de la epidemia conlleva a los miles de muertos y miles de casos que tenemos. Si hubiésemos tenido un control de la epidemia no deberíamos tener tantos casos y tantos fallecidos.

¿Qué opinión tiene sobre cómo se está desarrollando la campaña de inmunización?

Las fases de vacunación son un estándar internacional. Primero se vacuna al personal de salud porque sin ellos no se puede enfrentar la epidemia. El segundo momento son las personas vulnerables y de ahí todos los demás. En nuestro caso se ha hecho esa programación, pero el problema que estamos teniendo es la lentitud, la demora. Si bien es cierto ya tenemos más de 300 mil personas vacunadas, estamos hablando de tres semanas. La capacidad operativa de nuestro sistema de vacunación es muy buena. El tema ha sido la programación. Habrás escuchado la enorme cantidad de quejas de los famosos listados. Hay personas que no deberían estar, no estaban los de la primera línea que están trabajando actualmente. Hay muchos médicos que hacen ejercicio libre y no están considerados, pero son médicos que trabajan en pueblos jóvenes, que tienen sus consultorios en los barrios, que tienen pequeños policlínicos que tienen en distritos periféricos. No son médicos de las grandes clínicas ni del Ministerio ni tampoco del Seguro. Sin embargo, son médicos que están dando la batalla también. A ellos no se los ha considerado. Y estamos hablando de más de 10 mil médicos por lo menos a nivel nacional en esas condiciones. El listado de vacunados lamentablemente no ha sido trabajado adecuadamente por el Ministerio de Salud, que ha manejado las listas, incluso las de EsSalud. Esos temas de organización están incidiendo en la demora. Esperamos que se superen esos temas y se tenga la planificación correcta para la siguiente fase de vacunación.

En cuanto a la participación del sector privado en el tema de las vacunas que ha sido tan discutido, ¿qué piensa de ello?

Cuando señalan que los privados deben comprar las vacunas para traerlas al Perú, yo me pregunto, desde el punto de vista del Comité de Salud Pública del Colegio Médico, a qué privados se refieren. Si son los privados que cobran cientos de miles de soles por cada cama UCI a un paciente, si son los privados que cobraban 500 soles por pruebas moleculares cuando a ellos les mandaban a hacer gratis al Instituto Nacional de Salud o los privados que venden todo, entonces obviamente estamos en desacuerdo. Ese sector privado no apuesta por el país. A diferencia de otros países que desarrollan la economía nacional, en el nuestro ese sector es básicamente intermediario entre el capital extranjero y los compradores, que son la población. Simplemente lo que hacen es vender. El concepto es negocio, pero un negocio a la peruana, donde le sacamos la vuelta a la ley, a la norma, traemos de contrabando, de mercado negro, de precios, falsificaciones. Los conocemos. No nos van a decir que el sector privado puede solucionar nuestros problemas de vacunación.

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¿Cómo calificaría la participación del Gobierno anterior y del actual en la pandemia?

No hay mayor diferencia, lamentablemente, porque el poder económico que mueve los gobiernos en los últimos años, o mejor dicho durante la pandemia, sigue siendo el que toma las decisiones finales. El ejemplo más claro es cuando el ministro de Economía y Finanzas de este Gobierno señaló en octubre que de ninguna manera iba a haber segunda ola, por lo tanto no se tiene que comprar ni preparar nada. Y no se hizo nada por decisiones económicas. La salud en nuestro país la define y determina el Ministerio de Economía y Finanzas.